Por: Lida Elena Tascón Bejarano
Norbert Elias es considerado
uno de los más importante sociólogos contemporáneos. Sin embargo, la
importancia de su obra fue reconocida tardíamente. Elias, como representante de
la tradición alemana de las ciencias sociales, es un autor que como Marx y Weber,
se plantea grandes problemas (el desarrollo de la civilización, la concepción
del tiempo, los símbolos, el estudio de grandes períodos históricos, las
diferencias culturales en la conformación de grandes naciones como Francia o
Alemania, etc.), pero a diferencia se éstos su sociología está fundamentada en
investigaciones empíricas.
Norbert
Elias nació el 22 de junio de 1897 en Alemania. Crece en el seno de una familia judía y acaudalada. En 1915 es llamado
a enlistarse en las filas del ejército imperial. Allí desempeña un puesto
dedicado a las telecomunicaciones en el frente occidental al norte de Francia.
Sufre las desgracias de la guerra porque durante la Segunda Guerra Mundial, su
madre muere en el campo de concentración de Auschwitz. A nivel académico
comienza a estudiar medicina y
filosofía. Abandona los estudios de medicina y termina sus estudios de
filosofía entre 1923 y 1924. En los años treinta, Elias trabaja como asistente
de su maestro Manheim en el Instituto para la investigación social, en Francfort,
que será la base institucional de la Escuela de Francfort. En 1933 tras la
subida de los nazis al poder, Elias se desplaza a Francia y luego a Inglaterra
donde va a desarrollarse gran parte de su carrera.
En 1935 estando
en Inglaterra un comité de judíos le asigna un pequeño importe que le servirá
únicamente para alimentos y habitación. Conoce la biblioteca del Museo
Británico (hoy Biblioteca Británica) en donde halla libros de instrucción de
las buenas maneras que le sirven de núcleo documental para escribir El proceso de la civilización.
Investigaciones sociogenéticas y psicogenéticas. Fallece a los 93 años de edad en la ciudad de Amsterdam
el 1° de agosto de 1990.
Una de sus principales obras
es El Proceso de la Civilización,
publicada en 1939, obedece a una secuencia analítica antecedida por La
sociedad cortesana, y precedida por La sociedad de los individuos. En el primero, toma como punto de
referencia un período histórico relativamente breve, como el llamado ancien
régimen, para explicar las características
de dicha sociedad. En el segundo, La Sociedad de los individuos, hace
una reflexión teórica más profunda
sobre el libro El Proceso de la
Civilización.
A
continuación desarrollaré los argumentos más importantes del libro La
sociedad de los individuos, ya que en él se hace una síntesis del problema
de la acción y la estructura social. Pues para Elias, el concepto de
individuo y sociedad constituyen dos planos inseparables de la realidad social.
Elias parte de un concepto
común de sociedad, el cuál es la reunión de muchas personas, sin embargo,
aclara que esta reunión origina una sociedad diferente en la India, China,
América u otra región. También menciona que la forma de convivencia en estas
sociedades no fue planeada por ninguno de los individuos pertenecientes a ella:
Qué
es esta sociedad que formamos todos nosotros, pero que ninguno de nosotros, ni
siquiera todos nosotros juntos, hemos querido y planificado tal como hoy
existe, que sólo existe porque existen muchas personas y que sólo permanece
porque muchas personas particulares quieren y hacen algo, esta “sociedad” cuya
estructura, cuyas grandes transformaciones históricas, es evidente que no
dependen de la voluntad de personas individuales? (Elias,1990:17).
De quien depende entonces?
Para dar respuesta a esta pregunta, Elias primero desarrolla el debate de las posturas
enfrentadas frente a la relación individuo y sociedad. En primer lugar, hay una
postura que sostiene que los acontecimientos históricos han sido bosquejados,
proyectados y creados por una serie de individuos o entidades. Es decir, esta
postura le da un papel protagónico al individuo.
En la postura antagónica el
individuo no desempeña papel alguno; esta concepción se basa en las ciencias de
la naturaleza, porque se presenta a la sociedad como una entidad orgánica
supraindividual, movida por fuerzas mecánicas y anónimas, que atraviesa una
juventud, una madurez y una vejez para luego morir. Hay otras explicaciones que
parten de las funciones psíquicas del individuo, es decir, se ve al individuo
particular como algo completamente aislado, que buscan dilucidar la estructura
de sus funciones psíquicas prescindiendo por completo de sus relaciones con
otras personas; y, por otro lado, dice Elias, encontramos corrientes de
investigación que apuntan a la psicología social o a la psicología de masas, en
las cuales no tiene cabida las funciones psíquicas del individuo. En esta
última postura se atribuye a las agrupaciones sociales o un conjunto de
personas un alma propia que se haya más allá de las almas individuales, la
sociedad es la suma de manifestaciones psíquicas de varios individuos. La
psicología del individuo y la psicología social aparecen como dos disciplinas
completamente independientes, es decir, existe un abismo insondable entre
individuo y sociedad. (Elias, 1990:20).
Lo que Elias quiere hacer
notar es su preocupación por la
sociología convencional porque sus explicaciones sobre la sociedad y el
individuo, en lugar de integrar estos dos conceptos, los separa. Lo que él propone
es una visión diferente que permita comprender que la sociedad y el individuo
no son independientes, diferentes o antagónicos:
Lo
que nos falta -reconozcámoslos- son
modelos mentales y una visión global, mediante los cuales podamos, al
reflexionar, comprender aquello que realmente tenemos ante nosotros día tras
día; mediante los cuales podamos comprender cómo la reunión de muchas personas
individuales forma algo distinto, algo que es más que la suma de muchas
personas individuales, cómo forma de una “sociedad” y cómo esa sociedad es
capaz de cambiar de manera determinada, cómo es que posee una historia cuyo
curso efectivo no ha sido premeditado, dirigido ni planeado por ninguno de los
individuos que constituyen esa sociedad (Elias,1990:21).
Para el autor los procesos
sociales implican el “entretejido “de las personas. No son estructuras externas
y coercitivas de las relaciones de las personas; son interrelaciones.
Los individuos se consideran interdependientes; dichas interrelaciones cambian constantemente
y están llenas de tensiones y contradicciones, lo que da como resultado un tipo
de sociedad determinada que no ha sido planeada. Veamos el ejemplo de la
relación entre las piedras y la casa que cita Norbert Elias. La casa es una
unidad cuya estructura no puede entenderse a partir de los elementos
individuales que la constituyen, es decir, de la singularidad de cada piedra.
Otro ejemplo es el de la melodía, que no se compone de varias notas
individuales, pues es algo más que la suma de éstas. Lo que el autor quiere
señalar aquí es, a diferencia del mecanicismo, la unidad no puede ser
entendida observando sus partes de manera aislada e independiente de las
relaciones establecidas entre éstas.
Es así como resuelve, Elias
el problema de la acción y la estructura social, considerando que la sociedad
debe entenderse, más que una relación
entre el “individuo” y la “sociedad”, es la relación entre las personas
percibidas como individuos y las personas percibidas como sociedades. Los
individuos y las sociedades implican personas, relaciones humanas.
Elias Norbert,(1990) La sociedad de los individuos. Ediciones Península, Barcelona.
____________ (1987) el
proceso de la civilización. Investigaciones sociogenética y psicogenéticas. FCE,
México.
Freud,
Sigmund. El malestar en la cultura.
Edición virtual: http://www.ucm.es/info/socvi/Aina/componentes/COMUNCULTURA/09FREUD_Elmalestarenlacultura.pdf
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